Relax

viernes, 20 de febrero de 2015

Bendita locura

De vez en cuando en la vida topamos con algún loco. Y cuando hablo de loco, lo hago simplemente para definir a una persona que a priori, no sigue las reglas o el camino recto de la cordura (socialmente conceptualizada). Quien es afortunado, alguna vez tiene la suerte de compartir con este loco momentos maravillosos, experiencias diferentes, extrañas e inolvidablemente bonitas. 

Partiendo de esto, podemos decir, aunque solo llevemos unas pocas clases, que somos unos afortunados. Nunca antes habíamos cogido un globo imaginario y menos aún habíamos jugado con él. Ni tampoco habíamos tocado el cielo. No porque no habíamos tenido la oportunidad, qué va, el cielo siempre ha estado ahí y nunca lo habíamos intentado; simplemente porque no estamos locos.

Hemos abierto la veda de la locura, hemos roto ese camino recto, largo y aburrido al que nos subimos sin querer una vez entramos en el peaje de la sociedad. Hemos dejado atrás complejos, máscaras y roles sociales que nos han impuesto. Hemos dejado por fin, ese papel que nos condena en esta obra teatral que conocemos como la vida. Hemos utilizado nuestro cuerpo como herramienta para hacer un producto en nosotros mismos. Nuestros movimientos se han convertido en arte, en la más pura esencia de expresión; en pocas palabras, hemos experimentado qué es eso de ser libres… y nos encanta.

En el film Five days to dance existe un cierto paralelismo entre esos chavales del norte y nosotros, entre ese “extraño y un tanto chiflado” hombre y nuestro profesor. Por supuesto que existe algo que nos asemeja: estamos locos. Locos por sentir, por movernos y por experimentar. Por crear, por disfrutar y exprimir nuestro cuerpo. Bienvenidos al mundo donde todo vale, todo es bello y nada incorrecto.

Que los que pasen por el pabellón y nos vean desde fuera nos llamen locos, a día de hoy, se ha convertido en un alago muy preciado. Bendita locura…

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