Relax

lunes, 4 de mayo de 2015

Segundos musicales



Desde que Jorge propuso la actividad, mi idea inicial era bien diferente a la que acabé realizando; incluso la canción escogida era distinta. Una lesión en la mano muy pocos días antes de la sesión provoco que tuviera que cambiar el planteamiento, el cual se ideé la mañana previa a la sesión. Caminando hacia la universidad, sonaban en mis cascos las melodías a escoger cuando se dio la situación que me ayudó a decidirme. Un ciego esperaba, con su precioso perro, a que el semáforo se pusiera en verde.

Es difícil, por no decir imposible, imaginar la vida de una persona invidente. Las dificultades y barreras a las que se enfrentan a lo largo de la vida. No saber que cara tienen, tampoco sus familiares o amigos, a quienes no pueden verles sonreír; no poder disfrutar de la imágenes de la naturaleza como la inmensidad de una montaña o del mar, un atardecer... Tampoco tienen la suerte de disfrutar de grandes obras del cine, como tampoco de conocer, ni siquiera imaginar los colores.

Tratando de ponerme en la piel de una persona ciega, se me ocurrió la idea de representar el día en que ésta recibe su perro guía. Sin duda, un cambio radical en su vida, pues por todos conocido es la gran ayuda que suponen para el día a día de estas personas. Aunque no pueda pintar ese amor de color rojo, aunque no pueda ir a la montaña a ver como el sol se esconde tras ella, bien es seguro que disfrutará del amor tan sincero que los perros son capaces de transmitir. Por eso que, y nunca mejor dicho, el perro es el mejor amigo del hombre.

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